Escorts latinas ... calientes y cachondas

Viernes, 19 de Junio de 2020

¿Hasta qué punto es cierto eso de que las latinas son chicas alegres, divertidas y muy, muy calientes? La mejor manera de comprobarlo es citarse con una escort latina para vivir una apasionada aventura sexual. En los ojos de una chica de compañía latina hay fuego y sus caricias son una invitación a la pasión.

La belleza no es algo exclusivo de las mujeres de ninguna raza ni origen. Hay mujeres bellas en todos los países y una mujer sexy y provocativa lo es independientemente del color de su piel, pero lo cierto es que las mujeres latinas tienen un algo especial que las hace muy seductoras y atractivas. Quizás ese algo especial sean sus curvas. Quizás lo sea su feminidad innata. Pocas mujeres cuidan tanto su cabello, su piel, sus uñas y su apariencia física en general  como lo hace una mujer latina.

Esos cuidados se multiplican por mil cuando esa mujer es una escort. Una escort latina hará siempre todo lo necesario para mantenerse perfecta para sus citas y para dar siempre lo mejor de sí. Sus cuerpos, irresistibles, son reflejo siempre de la mejor combinación que puede darse: la de la genética con el gym. Las chicas de compañía latinas suelen ocupar gran parte de su tiempo en cuidar su cuerpo en el gimnasio. Y eso es algo que sus clientes siempre agradecen.

Putas latinas en Barcelona

Uno de esos clientes cuenta con sus propias palabras hasta qué punto quedó maravillado en su cita con una escort latinoamericana en la ciudad de Barcelona:

Hacía tiempo que quería quedar con una puta latina y al final me decidí por una escort venezolana de veintidós años, rubita y con unas curvas muy apetecibles. Me había gustado su mirada provocativa y las poses guarronas de sus fotos. Por eso la llamé.

Sé que las putas latinas son dulces por naturaleza, pero sentir su voz en el teléfono... ¿qué queréis que os diga? Me puso mucho. Me susurró algunas de las cosas que haríamos cuando estuviéramos juntos y, sin darme cuenta, estaba cachondo perdido y empalmado como hacía tiempo que no empalmaba. Le pregunté si podíamos quedar aquella misma tarde y ella me dijo "sí, mi amor; claro que podemos quedar esta tarde... estoy deseando sentirte en mi boca.

Las horas se me hicieron larguísimas, pero al final llegó el momento de la cita. Ella tenía un apartamento privado muy bien arreglado y muy discreto en el centro. Cuando llamé a su puerta y me abrió, sentí que entraba en el paraíso. Era más guapa al natural que en las fotos. Y más alta. Todo un monumento de mujer. Con solo verla ya empalmé. Ella, chica lista, se dio cuenta enseguida. El bulto bajo mi pantalón no engañaba. Ella me pasó la mano por encima de él, me cogió bien cogido el bulto, como calibrando lo grande que podía ser y lo que le faltaba para adquirir su máximo tamaño, y me dijo: "¡qué ganitas tengo de meterme esto en la boca!.

No me corrí de milagro. Cindy (ése era el nombre de guerra de mi cita) tenía unos labios carnosos que hacían pensar en la mejor de las mamadas. Pero mi chica de compañía latina era una verdadera artista a la hora de marcar el ritmo y de llevar las riendas. Sin prisas y cogiéndome de la mano tras darme un largo y húmedo beso, me llevó a la ducha. Allí, mientras el agua caía sobre nosotros, pude sentir la maravilla de recorrer su cuerpo desnudo. Lo acaricié con mis manos hasta hartarme. Allí habían curvas. Allí había carne.

No me gustan las mujeres delgadas. Las prefiero, puestos a escoger, hasta un poco gorditas. Cindy se ajustaba perfectamente a mis gustos. Tenía carnes, sí, pero no se podía adivinar ni una gota de celulitis en su cuerpo. La piel, suave y de color de caramelo, cubría una carne dura y bien tonificada. Le dije que me gustaban mucho sus carnes duras y, riendo con una risa cachonda y provocativa que me puso más palote todavía, me dijo: "mis horas de gimnasio me cuesta, corazón.

Fueron muchos los placeres que experimenté en aquella cita. Podría hablar de la locura que sentí cuando empezó a lamerme despacito la polla o cuando se la metió en la boca hasta lo más hondo. Cindy dominaba la técnica de la garganta profunda. Nunca una boca me había dado tanto placer como me dio la suya. Podría hablar también de las maravillosas sensaciones que sentí cuando, puesta a cuatro patas, me dejó follarla por el culo. Nunca, con ninguna otra escort, había gozado tanto con un griego como lo gocé con aquella latina picante y guarrona. Pero lo que más recuerdo de aquella cita es el placer de acariciar el cuerpo de Cindy. Sentir en mis manos la piel suave y la carne dura de aquella diosa del placer es una de las mejores experiencias eróticas que he vivido en mi vida.

Después de aquella cita he quedado alguna que otra vez con Cindy y con otras escorts. Me he citado con colombianas, brasileñas, ecuatorianas, venezolanas, dominicanas... Incluso he tenido la fortuna de follar con una cubana negra y estilizada que me dejó literalmente exhausto tras montarme como nunca me habían montado. Y es que, hacedme caso, las prostitutas latinas tienen algo que engancha. Basta probarlas una vez para querer repetir.

Putas latinas en Madrid

Lo que nos cuenta este cliente de una puta latina no es nada nuevo. En cierto modo, es normal que las mujeres latinas enganchen. Son, de alguna manera, el perfecto cóctel sexual. Por eso acostumbran a estar entre las escorts más demandadas. Son bellas y, a la vez, son atrevidas y juguetonas. Son esculturales y, al mismo tiempo, muy entregadas. Es difícil que las escorts latinas defrauden. Lo dan todo. Y lo dan, sobre todo, porque para ellas el sexo es una fiesta. Se entregan a él con alegría y eso se contagia. Citarse con una puta latina es apuntarse a una fiesta sexual en la que todas las fantasías pueden hacerse realidad. Anímate a probar una, tanto en Madrid como en Barcelona abundan las putas de lujo latinoamericanas, ya verás que cachondas son y que nivel tienen en nuestra página, jóvenes y con todo bien puesto. Te recomendamos que evites las putas baratas, allí sólo encontrarás mujeres no especialmente cuidadas y un tanto ariscas, aunque puedes jugar a la ruleta rusa y quizás encuentres el chollo del siglo... cosa que sinceramente dudamos.

¿Te has preguntado cuáles son tus fantasías? Sean las que sean, podrás convertirlas en realidad entre los brazos de una señorita de compañía latina. ¿Tu fantasía es gozar de una explosiva cubana? ¿Te enloquece pensar en que una chica guapa y escultural te la come hasta el final? ¿Eres un apasionado del griego y deseas estar metido entre unas nalgas rotundas y de color de chocolate? Hay muchas escorts dispuestas a ayudarte a hacer realidad tus sueños, pero pocas se implicarán tanto como lo hará una brasilera pechugona y ardiente, una colombiana provocativa y juguetona o una bella y lasciva escort venezolana.

Las escorts latinas son, por definición, mujeres camaleónicas. Ellas se adaptan perfectamente al gusto de sus clientes. Si su cliente quiere una cita tranquila y melosa, ellas serán las más cariñosas y románticas amantes que un hombre pueda desear. Que el cliente quiere una cita más cañera... pues la escort se convertirá en una auténtica fiera sexual. Busques lo que busques en la cama, ten por seguro que una chica de compañía latina te lo dará.

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