Las zonas erógenas del hombre y la mujer

Viernes, 26 de Junio de 2020

Está claro que nuestra web, siendo un importante directorio de escorts en ciudades como Barcelona y Madrid, nos puede el tema de la sexualidad. Y no es que sólo tengamos en la cabeza la palabra follar ya sea con prostitutas de lujo o baratas, chicas calientes que nos podamos encontrar en la noche o con la pareja habitual. También tenemos interés en todo lo que se refiere al sexo y es bueno conocer según que temas para que después la práctica sexual sea lo más satisfactoria posible. Por lo tanto, aquí os presentamos un tema que seguramente os será muy útil.

El órgano sexual más grande del ser humano es la piel. A ella llegan infinitas terminaciones nerviosas y en ella está instalado el sentido del tacto, que es fundamental cuando se practica sexo. Después de todo, gran parte de la relación sexual se basa en tocar y ser tocado. Y tan excitante y placentero puede resultar acariciar como ser acariciado, magrear como ser magreado, lamer como ser lamido,  especialmente si lo que se acaricia, magrea o lame son determinadas zonas del cuerpo. A esas zonas especialmente sensibles se las llama zonas erógenas y de ellas vamos a hablar en este artículo.

Cualquiera que haya disfrutado del sexo en pareja sabe que mola mucho sentir en las manos el tacto de los genitales de nuestra pareja y que también es muy excitante sentir cómo la mano o la boca de ella recorre los nuestros. Los genitales (testículos, pene, vagina, clítoris, vulva) forman parte de las zonas erógenas del cuerpo. Son partes del cuerpo muy sensibles. Pero no son las únicas. Hay algunas más e irlas descubriendo poco a poco es una de las mejores actividades a las que se pueden dedicar un hombre y una mujer. Esa exploración de las zonas erógenas del hombre y la mujer servirá para descubrir una cosa: que hay zonas erógenas comunes a los dos y zonas exclusivas de cada uno.

Convertir el sexo en una simple estimulación de los genitales supone perder muchas oportunidades de gozar. Hay muchas zonas del cuerpo que, bien estimuladas, pueden ser fuente de mucho placer. Algunas las olvidamos por cuestiones culturales. Otras, por desconocimiento, pereza o por seguir siempre una misma rutina a la hora de practicar sexo. Veamos cuáles son esas zonas. Conocerlas servirá para enriquecer nuestra vida sexual y hacerla más placentera.

Follar a una mujer

Zonas erógenas comunes al hombre y a la mujer

Si hemos de efectuar un listado de las zonas erógenas compartidas por hombres y mujeres debemos hablar, sin duda, del cabello. Masajear el cuero cabelludo resulta muy placentero. Muy pocas personas no disfrutan sintiendo los dedos de su amante enredando en su pelo. Acariciar esa zona erógena antes y al final del acto sexual puede resultar muy placentero. También durante, claro. ¿Imaginas lo que se debe sentir cuando los dedos de tu pareja se enredan en tu cabello mientras le comes los genitales? Claro que ahí se corre el riesgo de que los dedos de tu pareja se crispen cuando se acerque al orgasmo y lo que empezó siendo una caricia se acabe covirtiendo en un tirón de pelo.

Otra de las zonas erógenas comunes al hombre y la mujer es la boca. Los labios son muy pero que muy sensib les. Por eso es tan bueno besar. Por eso es tan placentero sentir en ellos la piel ardiente de la pareja. Por eso es tan placentero, también, el sexo oral pasivo. Chupar, besar, lamer, llevarse a la boca el pezón de la pareja, sus tetas, los labios de su vagina, su clítoris... todo eso implica un gran placer.

¿Te has retorcido alguna vez de placer cuando, bien con los labios, bien con los dientes, bien con los dedos, te han cogido el lóbulo de la oreja? ¿A que te cuesta poco empalmar cuando te mordisquean la oreja o cuando juguetean con la lengua con ella o, incluso, cuando te susurran cosas al oído? La explicación es sencilla: las orejas (y en especial el lóbulo y la parte trasera de ella) es una de las zonas erógenas tanto del hombre como de la mujer.

También los pechos son una de esas zonas corporales especialmente sensibles del cuerpo humano, sobre todo en la mujer. Los senos son uno de los grandes centros del placer femenino. Por eso es importante saber acariciarlos como se merecen. Saber cómo tratar la mama, cómo estimular la areola y cómo juguetear con el pezón son algunas de esas lecciones que todo hombre debería tener aprendidas para saber incrementar la excitación de una mujer. Una mujer excitada sexualmente es una garantía de placer para el hombre que tenga la suerte de estar acostado con ella. Cuanto más sepamos excitar a una mujer, más placer recibiremos a cambio.

Que los pechos de la mujer sean especialmente sensibles no quiere decir que los del hombre no lo sean. ¿Te han lamido alguna vez los pezones? ¿Te los han chupeteado? ¿Te los han mordido? Si tu respuesta es sí, no hace falta que te expliquemos hasta qué punto resulta excitante cualquiera de esos estímulos. De hecho, parece como si existiera una conexión directa entre los pezones y el pene. Basta con que te estimulen los primeros para que se te ponga duro el segundo. La estimulación de esta zona erógena del hombre y la mujer es una garantía de erección (en el caso del primero) y de humedad vaginal (en el caso de la segunda).

Fetiche pies

Junto a cabello, labios, oreja y pechos hay una zona corporal unisex especialmente sensible: los pies. Son muchas las terminaciones nerviosas que confluyen en los pies y muchas las sensaciones placenteras que se pueden experimentar al estimularlos. Lo saben los fetichistas de los pies y lo saben, también, todas las personas que han tenido la fortuna de disfrutar de un masaje podal. Masajear a conciencia esta zona erógena masculina y femenina es una de las fases principales de todo buen masaje tántrico. Éste, más allá de la planta o del empeine del pie, presta también atención a la parte interna y externa del tobillo.

Como zonas erógenas compartidas por hombres y mujeres podríamos también citar los brazos, el cuello, las axilas, las corvas o parte posterior de las rodillas, la espalda y el abdomen. En el caso de la mujer, el ombligo sería una zona corporal especialmente sensible. En el del hombre, la zona existente entre aquél y el pubis.

Finalmente, queremos destacar como zona erógena unisex una que tenemos tanto hombres como mujeres y que muchas veces dejamos de lado por eso de los tabúes. Estamos hablando del ano. En el ano confluyen muchas terminaciones nerviosas y, por tanto, es una zona muy sensible. Estimularlo bien puede ser fuente de mucho placer. Pero para disfrutar de ese placer, especialmente en el caso del hombre, hay que olvidarse de muchos tabúes. No se es menos heterosexual por disfrutar de la estimulación anal. Y quien lo prueba, repite. No en vano, los orgasmos derivados de la estimulación anal son especialmente intensos. Eso sí: debido a la sensibilidad extraordinaria de esta zona del cuerpo, se recomienda siempre utilizar lubricantes íntimos y no estimular el ano con el dedo si no se tienen las uñas cortas. Lamer un culo ejecutando el llamado beso negro es también una excelente manera de estimular esta zona erógena del hombre y la mujer.

Una vez hecho este repaso de las zonas erógenas comunes del hombre y la mujer, vamos a detenernos a repasar las zonas erógenas exclusivas de uno y de otra en próximos artículos.

Zonas erógenas comunes